11 canciones, 45 minutos

NOTAS DE LOS EDITORES

El sofisticado pop fluorescente del séptimo álbum de Coldplay está empapado de un eufórico desenfreno. El festival empieza a los 20 segundos de la primera canción y apenas permite un breve descanso (narrado por Barack Obama) antes de desatar toda su ambición en un apasionado torbellino. Es el sonido de una banda liberada que recluta a Beyoncé para cantar en la extática “Hymn for the Weekend”, intercambia palabras dulces con Tove Lo en el tórrido romance veraniego de “Fun” y convence a Noel Gallagher para sacar brillo a un solo de guitarra con aires de (What’s The Story) Morning Glory? en la solemne “Up&Up.”

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El sofisticado pop fluorescente del séptimo álbum de Coldplay está empapado de un eufórico desenfreno. El festival empieza a los 20 segundos de la primera canción y apenas permite un breve descanso (narrado por Barack Obama) antes de desatar toda su ambición en un apasionado torbellino. Es el sonido de una banda liberada que recluta a Beyoncé para cantar en la extática “Hymn for the Weekend”, intercambia palabras dulces con Tove Lo en el tórrido romance veraniego de “Fun” y convence a Noel Gallagher para sacar brillo a un solo de guitarra con aires de (What’s The Story) Morning Glory? en la solemne “Up&Up.”

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